Comisiones Obreras - Yo, Industria

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viernes 27 de mayo de 2016

Jornada de diálogo sobre el impacto del TTIP en la industria y en el sector agropecuario

Argumentos a favor y en contra se esgrimieron en las diferentes ponencias y mesas redondas, demostrando que el tratado de libre comercio entre Europa y EEUU suscita intereses encontrados. Lo más repetido: la opacidad de la negociación, ya que los documentos consolidados se encuentran en una sala de lectura y solo pueden ser consultados por representantes políticos en absoluta confidencialidad.

Fuente: Valencia. El conseller de Economía, Rafael Climent, fue el encargado de la apertura de la jornada, subrayado que "cualquier tratado comercial global tendría que ser democrático e inclusivo, generar empleo estable, reducción de la pobreza y protección del medio ambiente". Ha hecho especial hincapié en que el TTIP contempla la retirada de las llamadas barreras comerciales no arancelarias, y ha manifestado que, en nombre del "libre comercio", no se pueden poner en riesgo estándares de calidad y seguridad relevantes para la producción agrícola, la alimentación y la salud de los ecosistemas. En ese mismo sentido Julià Álvaro, secretario autonómico de Medio Ambiente y Cambio Climático, ha manifestado que "la economía le está ganando la partida a la política, prueba de ello es que no se está discutiendo el TTIP en los parlamentos, sino en foros organizados por la sociedad civil".
 
Por el contrario, el presidente de Cierval, José Vicente González, se muestra partidario del tratado "porque la apertura comercial puede facilitar el crecimiento, en torno al  0,74% del PIB anual, y eso va a suponer una mejora del bienestar social". Paco Molina, secretario general de CCOO PV, ha resumido las razones por las que el sindicato solicita su supresión: la opacidad democrática, la falta de cooperación regulatoria (ya que EEUU no ha ratificado los convenios de la OIT), la desregulación de normas de servicios para la ciudadanía, la falta de respeto al medio ambiente y a la seguridad alimentaria y la protección a los inversores. "Si luchamos por una sociedad igualitaria, no podemos permitir una justicia independiente de los Estados. No hay libertad sin democracia y sin justicia social, tampoco en el comercio internacional", ha concluido Molina.  
 
Agustín Martín, secretario general de CCOO de Industria, ha destacado que la posición final del sindicato tiene que atender a la globalidad del acuerdo, no a intereses corporativos. "Nuestra respuesta actual es preventiva ante los riesgos que puede derivar hacia nuestro modelo social y de derechos laborales". Por su parte, el secretario general de la Federación Agroalimentaria de CCOO, Jesús Villar, ha explicado que, según un informe global que han elaborado, las afectaciones del tratado son tan dispares que exigen profundizar en cada territorio para extraer información segregada que nos den herramientas para saber cómo va a afectar a los trabajadores y trabajadoras de cada sector.
 
La visión institucional de la negociación ha venido de la mano de las dos partes del Atlántico: Rachel Bickford, consejera de asuntos agrarios en la Embajada de EEUU en España, y Dimitri Barua, portavoz de la Comisión Europea en España. Ambos han argumentado que el objetivo es el de abrir los mercados bajando aranceles y armonizando las barreras no arancelarias para reducir costes a las empresas. De esta manera no tendrán que hacer doble homologación de productos o de denominaciones de origen, ni doble inspección fitosanitaria.
 
Bickford ha asegurado que el intercambio comercial agrario es complementario. Mientras EEUU exporta frutos secos, habas y harinas de soja, productos del mar o forestales; España hace lo propio con el aceite, vino, frutas y hortalizas procesadas o quesos. "Europa no va a perder su patrimonio, sino a facilitar que pueda llegar al mercado americano productos de gran calidad". Barua ha sostenido que ni legislación laboral ni la titularidad de los servicios públicos está en cuestión porque no forman parte de la negociación. "Ni el Parlamento Europeo ni los Estados miembro lo permitirían, y son esas instituciones las que finalmente ratificarán o no el tratado". El reto de la Unión Europea, según Dimitri Barua, es evitar que haya sectores que se vayan al traste al liberalizarlos, por eso se reservan un 3% de ellos para mantener barreras arancelarias.
 
AFECTACIÓN AL SECTOR AGRÍCOLA E INDUSTRIAL

En la mesa coloquio que analizó esta materia participó Joanma Mesado, de la Unión de Llaurados i Ramaders, recordando que los informes previos al NAFTA (acuerdo comercial entre EEUU y México) también decían que se crearía empleo agrario y el resultado fue que los agricultores abandonaron sus tierras para irse a trabajar precisamente a EEUU. A su organización le preocupa especialmente las repercusiones para la seguridad alimentaria y el medio ambiente.
 
Miguel López, de la empresa automovilística GESTAMP, explicó que su sector había crecido gracias al NAFTA. "Nuestro mercado estaba muy limitado, así que nos tuvimos que reinventar e internacionalizarnos y así sortear la crisis". Pepe Serna, secretario general de Ateval, considera que "para el sector manufacturero es una oportunidad porque prácticamente no exportamos. Nuestro producto es de calidad y el control que se va a dar con las reglas de origen previstas en el TTTIP nos beneficia porque asegura que toda la producción tiene que ser propia. No valdrá con exportar textil de China y ponerle el etiquetado Made in Spain".
 
POSICIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Ricardo Sixto, de EUPV, reiteró la manifestación contraria al TTIP que desde el inicio ha realizado su partido. Asegura que los intereses de los Estados se van a supeditar a los de las grandes corporaciones, por eso propone que se someta a referéndum en todos los países de la UE. Rosa García de Ciudadanos, explicó que su partido no está posicionado todavía porque no se sabe cómo va a quedar la redacción definitiva. Según García, "abogamos por un acuerdo que, contando con todas las garantías de empleo, armonice la normativa para que nuestros productos no tengan que superar reglas arbitrarias y salgan perjudicados en el intercambio del mercado. 
 
Natxo Serra de Compromís lanzó una batería de dudas que les hacen plantearse su oposición: cómo van a quedar las denominaciones de origen; con qué mecanismos se corregirá la desigual capacidad negociadora entre nuestras pequeñas empresas y las grandes corporaciones americanas; cómo se van a beneficiar los pequeños agricultores del acuerdo; qué va a pasar con la lucha contra el cambio climático; qué pasará cuando intentemos prohibir el fracking… "La apuesta de Compromís es otra, debemos avanzar hacia la regeneración democrática, la transparencia y la sostenibilidad", ha concluido.
 
El PSPV-PSOE estuvo representado por Ana Botella que afirmó estar a favor de la negociación, pero que el acuerdo dependerá de su resultado "porque no firmaremos a toda costa". Exigirán que se cumpla la normativa laboral, que no haya arbitraje privado, que se garanticen los acuerdos medioambientales, que no haya ingerencia en los servicios públicos, que se excluyan determinados productos agrarios y que se establezca un marco regulatorio que de seguridad jurídica. Al representante del PP, Fernando Pastor, le parece que no tiene sentido que en un mundo globalizado, estas dos grandes potencias no tengan todavía un tratado que regule el intercambio comercial. Considera que las grandes empresas tienen músculo para salvaguardar sus intereses al otro lado del Atlántico, que a quién realmente beneficia el TTIP es a las pequeñas y medianas.
 
Enric Morera, president de Les Corts, clausuró la jornada informando de que han encargado un informe para saber cómo puede afectar el TTIP al Estado del bienestar, a los derechos laborales y a las regulaciones comunitarias. "Desde el parlamento valenciano estaremos vigilantes, mediante un posicionamiento crítico y de exigencia".

Jornada de diálogo sobre el impacto del TTIP en la industria y en el sector agropecuario

viernes 27 de mayo de 2016